lunes, 22 de octubre de 2007

Hilvanes



Una tarde de sábado al comenzar el otoño puede ser el comienzo del torzal de una red como las de cazar mariposas, ideal para que los pensamientos burlen a quien intenta guardarlos y se disparen, hilvanando presagios, recuerdos, sensaciones.

Hilvanes sueltos de la memoria, recurrentes promesas incumplidas, juramentos que caen como hojas secas desprendidas del tallo que las sustentó para alimentar verdores y dispersar fragancias.

Aromas de hierbabuena, romero, albahaca, eucalipto, pasiflora, verbena, hierbas que sanan el cuerpo y refrescan el espíritu, antitóxicos naturales que, no obstante, no alcanzan la curación absoluta de las heridas formuladas por el olvido y la apostasía.

Y el mundo sigue dando vueltas sobre su eje. Y cada quien lo hace como y cuando puede, girando en torno a su egolatría, permeable a la adulación, tan atractiva como imprevisible. Pero no nos importa, ¡es tan seductora!

Tarde de sábado, viento que trae consigo el polvo de ayeres resplandecientes, un café que se enfría y el monitor enfrentando un rostro cansado, detrás del cual alguien se da cuenta que ya no tiene más nada que decir.

Y la maldad acechando, disfrazada de virgen, con los brazos enjoyados con serpientes y la boca risueña y mentirosa, sostenida en su alabarda que, de tan refulgente, logra encandilar al incauto haciéndole creer que su brillo opaca la luz del mismo sol.

En tanto la tarde avanza y las primeras sombras anuncian que una lluvia vivificante podría estar acercándose. Aunque los pronósticos digan que es poco probable.
La imagen que ilustra el texto es "Mujer cosiendo" de Marie Cassiett
Catalina Zentner
Israel, octubre de 2007

jueves, 18 de octubre de 2007

Las cuatro estaciones [Haikus de Any, Catalina, Martha, Javier]





Primavera


Danos tus perlas
naciente primavera
pétalos al sol.


Any Carmona


Otoño


Busco en otoño
rastros de viejos sueños
cuando amanece


Catalina Zentner
Verano


Costas floridas
en tardes de verano
rumor del agua


Martha Ferrari
Invierno


Gris su camino
taciturno invierno
pasa y se va


Martha Ferrari


Primavera

Vuelven las aves
El hielo se disuelve
Brotan las flores



Verano


El fuego aplasta
La langosta devora
La hormiga guarda


Otoño


Ocre en las hojas
Aceras alfombradas
La lluvia llora


Invierno

Un manto albino
Hielo por los tejados
Yertas las viñas


Francisco Javier Lorenzo Vázquez

domingo, 14 de octubre de 2007

Decirte...

Que hoy es un día igual y diferente, una jornada desprovista de magia y abundante en silencios. Hay nubes oscuras en nuestro cielo, cerrazón que no nos deja ver más allá de nosotros, paredes que cierran un ayer al que no podemos ni queremos volver.

Una estrella cayó muy cerca de nosotros. Pero no nos arriesgamos a pedir el deseo mencionado en una leyenda en la que hemos dejado de creer.

Túrbame, amor, con el afán de tu memoria, háblame de un mañana que se nos escapa, duerme a mi lado y deja que te acune en el universo de mi abrazo, en el umbral del impredecible mundo donde te sueño que me sueñas y soñamos que existen todavía algunos sueños pendientes de soñar.

Hoy tu mirada se pierde en el vacío. Aunque esté fija en el televisor, esperando que España marque el gol de la victoria a Dinamarca.

En el estadio donde yo juego a solas con un Destino burlón y malicioso no me doy por vencida. Mientras me quede resto, seguiré en la dura contienda.

No lo dudes, mi amor, y ahora descansa. Yo velaré tu sueño como todas las noches, mientras atisbo en la ventana una hilacha de luz que traiga algún alivio a mi vigilia.


Catalina Zentner



Haikus


Día sin magia

cubierto de silencios

niebla en el alma.


Nubes oscuras

ayer encarcelado

noche y tormenta.


Ojos tapiados

ceguera en nuestras bocas

cielo abolido.


Fugaz estrella

los deseos recelan

leyenda extinta.


El mañana huye

acúnate en mi abrazo

soñemos juntos.


Visión perdida

alejada de mí

yo te deseo.


Duerme, imagina

vigilaré tu sueño

hasta la aurora.




Francisco Javier Lorenzo Vazquez (España)