domingo, 25 de julio de 2010

Dama nocturna

Del lupanar estrella requerida,
piel de satén y encaje, su cadera
curvatura exquisita, trampa artera,
seductora y feroz, frutal ungida.


Filtro de amor secreto que cumpliera
ceremonial que nunca se le olvida,
inventa pasional y desmedida,
protocolos que nadie conociera.

Yace sobre lo efímero escondida
gracias a la belleza concedida
sin que su corazón interpusiera

travesaño al portal, contrapartida
del sexo y la razón  desprotegida
del oficio que acaso no escogiera.


La imagen que ilustra esta entrada, pertenece al pintor Frederik Carl Frieseke

jueves, 22 de julio de 2010

23 de julio


Fue en el hospital, un día antes de tu primera cirugía. Allí estábamos, con nuestros hijos y el pastel que habíamos llevado para la celebración. Yo atendía el teléfono respondiendo a la cantidad de amigos que llamaban para desearte felicidades.
Pensábamos que todo iría bien y el próximo cumpleaños lo festejaríamos por lo alto.
Pero no fue así. El último 23 de julio, la última sonrisa, el quiebre de nuestras vidas.
Después, ya nada sería igual.

De regalo, aquí está uno de tus tangos preferidos. El Clavelito. No conseguí la versión de Edmundo Rivero, pero estoy segura que esta te va gustar ¡y mucho!











Nadie alcanza la perfección, de carne somos,
sumamos bendiciones y quebrantos,
desviamos el rumbo ciertas veces
sin rastros que permitan el regreso.


Fuiste, fuimos, dos plumas en el viento
encuentro o lejanía tormentosa,
pájaros encendidos en la lluvia,
gárgolas asomando en la neblina.


Pasa el tiempo, se aquieta la añoranza
más no se va, tan solo se adormece.
Y brinca el corazón acelerado
cuando los duendes silban y regresas.


Torzal de luz, ráfaga inexorable,
contacto con lo ignoto, quién diría
que soñando contigo es primavera,
aunque el otoño sangre por mis ojos.

viernes, 16 de julio de 2010

En mis manos


En mis manos
la forma del rocío
el pendular avance de las horas
obcecación de plumas
ritual de la impaciencia.

Un canto de sirena
viajeros en la noche interminable
y la luz tan lejana
que se pierde
como se muere el gris en la llovizna.

viernes, 2 de julio de 2010

Paisaje interior


Cuando la ausencia grita por mis poros
y los rieles se oxidan agotados
vacío está el paisaje de mis días
trabados a lo lejos en un punto
donde el ojo no alcanza a divisarte.