Lugares I
Dicen que siempre se vuelve a los lugares en donde uno fue feliz. Los que sabemos de exilios -voluntarios o no- preferimos llevarlos con nosotros, guardaditos en rincones secretos, esperando asome la niña que nos habita para conducirnos hasta ellos. Hoy mi niña desciende envuelta en rayos de purísima luz desde una colina transparente custodiada por una bandada de flamencos, para avanzar por recodos del recuerdo hasta Asunción, lugar de mi primera infancia y despertar adolescente. Tomadas de la mano, paseamos por Piribebuy y sus arroyos (hilos de agua clara serpenteando entre el rojo de la tierra y el verde intenso de la vegetación), seguimos hasta Ypacaraí y su lago fundacional de ensoñaciones, enfilamos hacia Caacupé y su virgen milagrosa, arribando después a San Bernardino, sitio de vacaciones placenteras. Volvemos a las noches del Paraguay de brillo estelar que nos baña de luminosidad, en el patio de la vieja casa. Huimos del calor sofocante de las habitaciones para do...

Comentarios
Ya me la bajé.
Besotes
(y en unos meses, nos vemos
por allá).