domingo, 27 de febrero de 2011

Marcia


Marcia tiene violetas en los ojos. Y el corazón (de tan vacío), convertido en cáscara frágil y permeable. Allí expone las lágrimas perdidas cuando daba de beber a pájaros sedientos.

Marcia acuna palabras  en hojas de cuaderno.
Y se oculta en las ramas de aquel naranjo del patio de juegos de su infancia. El mismo que hace rato dejó de florecer.

Dispone aguaceros cuando la luna asoma, para saltar en los charquitos, disfrazada de pálida torcaza.

Cree volverse invisible, confundida en una nube azul o dispersa en el aire  como pluma robada de algún nido.

Marcia arropa unos sueños, los que todavía no sucumbieron en incendios.
Así pasan sus horas.
Mientras, esculpe caracolas en el estero agreste de sus días.       

Catalina Zentner
Diciembre de 2010
Direchos Reservados


La imagen fue extraída de Aquí

martes, 22 de febrero de 2011

Copa de frutos rojos


Incitante provoca
 como labio sediento
entre canto y dislate
sobre luna playera
copa mi copa virgen
de carmesí vestida
libro de augurios plenos
pasadizo escondido.

Dame cardos y olivos
préstame dos candiles
bórdame un pasacalle
de frutos recubierto
y enciérrame el instante
de frutal abandono
cebándome de olvidos
la piel desheredada.

Copa de rojos frutos
devuélveme utopías
instáurame cerrojos
ponme azules banderas
allí donde nutrientes
de pubis y palomas
amparan  quijotesco
fárrago de mis días.

¡Ay de los frutos rojos
que mi boca disuelve
de la copa
la copa
que me sacia y embrolla
en turbión y espejismo
en pimiento y adelfas!

Copa de frutos rojos
cantera originaria
péndulo enamorado
del pabilo y la llama.

Catalina Zentner
Febrero de 2011
Derechos reservados

jueves, 17 de febrero de 2011

24 meses, 730 días

No hace falta que cuente las horas
los minutos
ni tampoco los huecos del alma abandonada.
Enlutados arpegios
quiebran monotonías de esperar lo inasible.
¿Chopin o Liszt? No importa.

Sin rayo  que ilumine mis jardines desnudos
ni pájaros al borde de fuentes ilusorias
invoco a los espíritus de la rosa y su espina
vientos desapacibles. Soy estatua de piedra.



Mi boca ríe
mis manos se agitan bordadoras
de tapices que ocultan aristas y desgarros
mi voz se entrena en cantos de enigmas-paradigmas
en los que me cobijo cuando todo descree.

 
Son 24 meses con sus días
sus noches
sus naufragios
sus péndulos
sus horas y minutos.

Apagadas las llamas
de lámparas de fuego
perdidos los azules
donde la nada aguarda
vallado de crepúsculos
remezón y silencio.


 19 de febrero, 24 meses sin vos. Y tu recuerdo, siempre.

martes, 1 de febrero de 2011

Saldo en rojo y unos días ausente

Queridos amigos, estaré de regreso el 15 de febrero y a partir de entonces me pondré al día con visitas y comentarios.

Les dejo un poema que surgió de la melancolía propia de esta época.

Los quiero y agradezco vuestra presencia amiga.





Muchas cosas nos quedaron pendientes:
visitar Japón en primavera,
enumerar las cuentas de rocío,
acelerar aromas en los bosques.

Hubiésemos danzado con el viento
empapados de azul en Anatolia.
Ciclámenes bordáramos en Grecia
en manteles de cielo amanecido.

No hace falta decirte que una máscara
de palidez cerúlea es el castigo
por los días perdidos y el deshielo
de lúdicos instantes transitorios.

Un año más se cierne de tu ausencia
ayuno y contrición no dan reparo
a la absuelta mirada que persigo
entre brote de lágrima y derrota.

Países descolgados de entelequias,
islas de florecidos espineles,
inéditos sabores y perfumes,
marismas recostadas en orillas.

(Irresueltos enigmas que perduran
embarcados en luna distraída.)